domingo, 1 de julio de 2012

Felipe y el etíope.

Lectura: Hechos 8: 26 – 40




 Texto para recordar: 
“Luego la fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios.” (Romanos 10:17)

Reflexión para los más grandes:
(Por Mathew Henry - "Comentario de la Biblia)

"Felipe recibió instrucciones de ir al desierto. A veces, Dios abre una puerta de oportunidad a sus ministros en los lugares menos probables. Debemos pensar en hacer el bien a los que llegan a ser compañía cuando viajamos. No debemos ser tan tímidos con los extraños, como algunos afectan serlo. En cuanto a ésos, de los cuales nada sabemos, sabemos esto: tienen almas. Sabiduría de los hombres de negocios es redimir el tiempo para los deberes santos; llenar cada minuto con algo que resultará ser una buena cuenta que rendir. —Al leer la palabra de Dios debemos hacer frecuentes pausas para preguntar de quién y de qué hablan los escritores sagrados, pero nuestros pensamientos deben ocuparse especialmente en el Redentor. El etíope fue convencido, por las enseñanzas del Espíritu Santo, del cumplimiento exacto de la Escritura; se le hizo comprender la naturaleza del reino del Mesías y su salvación, y deseó ser contado entre los discípulos de Cristo. Los que buscan la verdad y dedican tiempo para escudriñar las Escrituras, estarán seguros de cosechar ventajas. La aceptación del etíope debe entenderse como que expresa una confianza simple en Cristo para salvación, y una devoción sin límites a Él. No nos basta obtener fe, como el etíope,
por medio del estudio diligente de las Santas Escrituras, y la enseñanza del Espíritu de Dios; no nos demos por satisfechos hasta que tengamos establecidos en nuestros corazones sus principios. Tan pronto como el etíope fue bautizado, el Espíritu de Dios llevó a Felipe, y no lo volvió a ver. Pero esto ayudó a confirmar su fe. Cuando el que busca la salvación llega a familiarizarse con Jesús y su evangelio, irá por su camino regocijándose, y desempeñará su puesto en la sociedad, cumpliendo sus deberes, por otros motivos y de otra manera que hasta entonces. Aunque estemos bautizados con
agua en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo, no es suficiente sin el bautismo del Espíritu Santo. Señor, concede esto a cada uno de nosotros; entonces iremos por nuestro camino regocijándonos."

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