domingo, 1 de julio de 2012

Parábola de la oveja perdida.

Mateo. 18:10-14




Reflexión para los más grandes:

(Extraído de: NO. 2821 Un sermón predicado la noche del Jueves 28 de Junio, 1877 por Charles Haddon Spurgeon En el Tabernáculo Metropolitano, Newington, Londres. Y leido el Domingo 8 de Marzo, 1903. Lucas 15: 4 "Hasta que la halle.")

"No fue cualquier persona la que fue a buscar la oveja extraviada; el propio dueño salió tras la oveja que se perdió. Nuestro Salvador dijo: "¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?" No se trata de un cazador buscando un animal salvaje que no era suyo, para capturarlo y poseerlo; sino que era el dueño de las ovejas quien iba tras algo que de antemano le pertenecía. Las ovejas eran suyas.

Este es uno de los grandes secretos que explica el cuidado del buen Pastor; busca la oveja perdida, porque está preocupado por algo que le pertenece. En su grandiosa oración de intercesión a Su Padre, Él dice acerca de las ovejas: "tuyas eran, y me las diste." Mucho antes de que este mundo fuese creado, o que las estrellas comenzaran a brillar, en las eternas edades del pasado, Dios había dado a Su amado Hijo un pueblo que en ese preciso instante fue Suyo, por medio del don de Su Padre. Y en la plenitud del tiempo, Él los redimió, y así fueron doblemente Suyos; sin embargo, eran Suyos, en plan y propósito, desde la eternidad. Por tanto, eran Suyos cuando se alejaron de Él y Suyos cuando vagaron más y más lejos de Él; sí, siempre fueron Suyos sin importar dónde fueran. Esta verdad está bien expresada por el escritor de la estrofa que cantamos a menudo:


"Señor, Tú tienes aquí Tus noventa y nueve,
¿Acaso no son suficientes para Ti?
Pero el Pastor responde: esta oveja Mía,
Se ha alejado de Mí;
Y aunque la senda sea escabrosa y abrupta,
Yo voy al desierto para encontrar a Mi oveja."
Esa oveja descarriada no pertenecía a nadie más, sino a un dueño específico. Si cualquier otro hombre la hubiese llevado a su redil, no habría tenido ningún derecho de hacerlo. Si alguien la hubiera atrapado, y la hubiera matado y se la hubiera comido, habría sido un ladrón, pues no era su oveja. Pertenecía al hombre que era el propietario de las otras noventa y nueve, y porque le pertenecía, salió a buscarla. Él no habría salido a buscar una oveja perteneciente a otro hombre; la buscó porque era suya.

De igual manera, Cristo ha venido al mundo a buscar a los Suyos. Él mismo dijo: "El buen pastor su vida da por las ovejas;" y el apóstol Pablo escribió: "Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella." El principal objetivo y propósito que Él tenía al venir a esta tierra, era buscar a los Suyos. Su grandiosa obra redentora ha traído algún bien a todos los hombres, pero está mayormente dirigida para beneficio de los de la familia de la fe; como Pablo escribió a Timoteo: "Esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen." El gran propósito de Su venida es para buscar a los Suyos, a quienes Su Padre le ha dado, para que ninguno de ellos se pierda al fin."

(Fuente: http://www.spurgeon.com.mx)